noviembre/28/2025
La inteligencia artificial ayudaría a mejorar más empleos de los que se acabarían en el mundo
JP Morgan advierte que hay aumentos de productividad del 30% en empresas que ya integran IA.
Articulo original de: Daniel Hernandez Naranjo | Publicado originalmente en: Portafolio
La discusión global sobre el impacto laboral de la inteligencia artificial ha tomado un nuevo matiz tras el análisis más reciente de J.P. Morgan, que sostiene que esta tecnología no solo transformará los mercados, sino que podría mejorar más empleos de los que eliminará, y que todo depende de la capacidad de adaptación de las empresas.
Según sus estimaciones, existen cerca de 71 millones de trabajadores del conocimiento en Estados Unidos, un grupo que representa un mercado potencial cercano a los US$6 billones dentro de esta revolución tecnológica.
Aunque el avance acelerado de la IA ha desatado preocupación por posibles pérdidas masivas de empleo, la firma recuerda que la historia ofrece un panorama distinto. Los investigadores citan que más del 60% de las ocupaciones laborales actuales en EE. UU. no existían en 1940; dejando claro que cada ola tecnológica ha destruido roles, pero también ha generado nuevos trabajos y ha impulsado aumentos de productividad en múltiples sectores económicos.
El documento señala que la IA generativa ha evolucionado con rapidez; ya que los modelos alucinan menos, gestionan contextos más extensos y razonan mejor y que gracias a esta mejora técnica hay un auge de inversión sin precedentes. Las grandes tecnológicas de EE. UU. triplicaron su capex entre 2023 y 2026, lo que llevó a que la inversión relacionada con IA aportara más al crecimiento del PIB estadounidense que el consumo durante 2025, un hecho inédito en décadas.
El análisis agrega que OpenAI ha anunciado planes para construir centros de datos con más de 25 GW de capacidad, lo que implica inversiones superiores a US$1 billón en los próximos años; por lo que concretamente J.P. Morgan advierte que, pese a estas cifras extraordinarias, la economía aún no muestra señales de exceso de capacidad.
De igual forma, acotaron que las tasas de vacancia en centros de datos están en mínimos históricos, pues solo el 1,6% permanece disponible y cerca de tres cuartas partes de lo que está en construcción ya está prearrendado.
“La pregunta clave no es si la IA destruirá empleos, sino cómo se reconfigurarán. Un empleo consiste en múltiples tareas y algunas serán automatizadas por IA, pero otras pueden fortalecerse, lo que abre la puerta a escenarios donde la productividad crece mientras la mano de obra humana se complementa con sistemas avanzados”, dice el reporte.
También mencionan que humanos seguirán conservando ventajas en sentido común, razonamiento causal, inteligencia emocional y juicio en situaciones críticas y advierten que los primeros efectos ya se observan, aunque de forma desigual; dado que las empresas que han integrado IA reportan mejoras de productividad cercanas al 30%, un dato que J.P. Morgan considera significativo.
Además, indican que los sectores más expuestos a la automatización presentan tasas de desempleo menores que aquellos más protegidos, una señal temprana de que, por ahora, la disrupción tecnológica no está generando choques profundos en el mercado laboral, sino ajustes progresivos.
Otro elemento central del análisis es el crecimiento masivo en la adopción de IA, como es el caso de ChatGPT, que supera los 700 millones de usuarios activos mensuales y procesa alrededor de 18.000 millones de mensajes por semana. En el campo corporativo, el 10% de las empresas en EE. UU. ya utilizan IA para producir bienes o servicios y casi el 45% paga suscripciones a modelos de lenguaje, lo que indica que la penetración avanza con rapidez entre los negocios.
Sin embargo, la aceleración no está exenta de riesgos y J.P. Morgan reconoce que los ingredientes de una burbuja tecnológica están presentes; por cuenta de la valoración elevada de startups, auge en crédito para infraestructura y mayor apalancamiento. Pero matiza que, a diferencia de episodios pasados, aún no se observa exceso de capacidad ni desconexión total entre flujos de caja y precios, lo que reduce la probabilidad de un estallido inmediato y concentra el riesgo en el mediano plazo.
Con base en esto, el informe cierra destacando que la IA representa una disrupción inminente, con impactos profundos en empleo, productividad e inversión global, aunque el mayor riesgo no es la volatilidad de corto plazo, sino “no tener exposición a esta tecnología transformadora”, en un mercado que se mueve; mientras nacen nuevos roles y otros desaparecen.

